Las erupciones varían en tamaño, duración y fuerza. A lo largo de la historia los seres humanos han sido espectadores y víctimas de muchas erupciones volcánicas. En muchos casos, han constituido verdaderos desastres naturales.
Los flujos de lava destruyen todo lo que encuentran a su paso y son semilleros de incendios. La ceniza volcánica obstruye la visibilidad de los aviones, y todo el material sólido que sale expulsado puede dañar a los seres humanos.
En ocasiones, las erupciones son capaces de segar de un tajo ciudades enteras. El caso más famoso es el de Pompeya, una antigua ciudad romana que quedó literalmente sepultada bajo la mezcla del contenido del volcán Vesubio en el año 79 d. C.
Los efectos incluyen terremotos, deslizamientos de tierra, lluvia ácida y en algunas ocasiones tsunamis.
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